Ya os he contado otras veces cómo algunos libros se cruzan en mi camino justo cuando más los necesito, como si estuviéramos predestinados a encontrarnos en ese instante, ni antes ni después. Justo eso me pasó un día que iba yo buscando un regalo especial para una persona especial: mi madre, que además de madre, es maestra. Deambulando por la librería me asomé a un estante bajo y agarré al azar el canto de un libro con los dedos sin ni siquiera mirar el título, como quien elije una carta de la baraja: Pájaros en la cabeza, de la artista plástica Rocío Araya. ¡Qué buen hallazgo!

La protagonista del libro es Sofía, una niña con “muchos pájaros en la cabeza”, que reflexiona sobre su maestra, sobre el colegio y los adultos. Iba pasando las páginas y cada frase me parecía un perfecto alegato a la educación respetuosa, un homenaje a la mente infantil y a la magia indispensable de la infancia. Frases sencillas que dan justo en el clavo con situaciones a veces no tan simples: la rigidez del sistema educativo, la invisibilidad de la emoción, cómo modelamos y limitamos la percepción libre de los niños … Os enseño algunas páginas para que veáis a qué me refiero:

“Si lo que siento es muy grande, ¿puedo salirme de la línea?”

“Después del infinito, ¿qué numero viene?”

“¿Puedo ser buena y al mismo tiempo feliz?”

“Si mi mamá no me mima ¿tengo que seguir escribiéndolo?”

Este libro además llega en medio del huracán que ha supuesto en algunos aspectos para mí el paso de mi hijo mayor a primaria. Esa brusca transición entre la calidez de la etapa infantil a la máxima ahora mil veces repetidas: “ya sois mayores”, ese encuentro agridulce con las grises fichas de caligrafía fotocopiadas, ese salirnos de la línea en muchas cosas y no saber si lo que está mal es mi hijo o son las líneas…

-Maestra, te regalo un pajarito, yo tengo muchos. – Gracias, Sofía.

A veces el sistema educativo es demasiado frío, demasiado burocrático, brutal con los que son algo diferentes, con los niños que no entienden la prisa y aún tienen el don de quedar suspendidos en su mundo imaginario. ¿Os han dicho alguna vez eso de “es que tú tienes muchos pájaros en la cabeza”? Pues yo os digo que los conservéis siempre, que no deshagáis el nido, que cada etapa traiga diferentes y coloridos pájaros, porque así la vida es sencillamente más bonita.

Mi hijo se parece muchísimo a su abuela, en los rasgos de su cara de luna y en la mirada soñadora, inalcanzable a veces. Y si os creíais que mi madre era la maestra de este libro os equivocáis… era la niña que le prestó un pájaro y de mayor se hizo maestra.

Gracias a todos aquellos educadores que atesoráis cada día las pequeñas mentes de nuestros hijos, que respetáis la diversidad y no sois capaces de dejar fuera el corazón. Soy afortunada por ser hija y sobrina de maestras maravillosas, de esas que luchan cada día por dar color a lo gris y por salirse de las líneas trazadas.

Podéis encontrar este libro aquí.

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  • Título: Pájaros en la cabeza
  • Autora: Rocío Araya
  • Editorial: LIT-ERA

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