Una noche, antes de acostarnos, le dije a mi hijo que fuera a coger el cuento que más le gustara para leerlo juntos antes de dormir. Me contestó una de las frases más bonitas que me ha dicho nunca: “Mamá a mí los cuentos que más me gustan son los de tu cabeza”. Y es que no son pocas las noches que nos inventamos nuestros propios cuentos, o que empezamos a contar un cuento y pronto nos vamos desviando por caminos improvisados, añadimos personajes, damos giros al argumento o incluso nos metemos nosotros mismos dentro de la historia. Por este motivo, a veces el huevo Humpty Dumpty se sube al Big Ben de Londres y justo cuando se va a caer lo rescata Spider Man con sus telas, o mi hijo se convierte en un rey valiente y bueno que busca a su fiel gato Moko entre las almenas de su castillo. En estos ratos de improvisación narrativa (mezclada con mucho sueño y desvaríos de mamá cansada, todo hay que decirlo) he descubierto, gracias a mi hijo, la modalidad  del “cuento vivo”, y no sé si esto existe o no, el caso es que ahí estoy yo articulando la escena, el paisaje, la acción y de pronto mi hijo interviene con tal determinación que parece estar absolutamente inmerso en la acción. Se transporta, improvisa, se emociona y vamos juntos avanzando sin saber muy bien, ni él ni yo, como acabará. Me encanta ver cómo se ilumina su carita cuando lo meto intencionadamente en la historia, cuando lo acompaño de personajes que le entusiasman…

Y todo esto os lo tenía que contar para que comprendierais cómo ha alucinado cuando hemos recibido este libro y, conforme iba pasando las páginas, veía su propio nombre escrito en el papel: ¡él era Caperucito Rojo! Y también aparecía su abuela, con el apodo cariñoso que él usa para dirigirse a ella, y ¿cómo es posible? La cesta que le llevaba tenía justo las galletas que más le gustan… ¿cómo hemos podido meternos en el cuento?

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Además, la presentación del libro me ha gustado especialmente. Las pastas son duras y las ilustraciones de Esther Méndez me han encantado, son delicadas y de colores desaturados, respetando el halo del cuento clásico pero con un toque muy actual, en la línea de estilo muy cuidado del álbum ilustrado. Si os gusta la idea podéis personalizar el vuestro aquí.

A nosotros nos ha encantado y nos parece una idea muy original para regalar a otros niños con las fechas que se acercan. Se puede incluir en el interior una foto del niño y una dedicatoria personal vuestra, que es lo que yo he hecho, o también puede ir dedicado por Papá Noel. Hay varias opciones de historias: Blancanieves, Los tres cerditos, El patito feo…. ¿en qué cuento crees que le gustaría más a tus hijos verse reflejados como protagonistas inesperados?

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  • Título: Caperucito Rojo
  • Autor: Hermanos Grimm
  • Ilustraciones: Esther Méndez
  • Lo puedes encontrar en: Boolino

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