A mis hijas, en el día de la mujer

publicado en: Artículos | 2
Ilustración de Lucy Campbell

Yo tengo dos hijas, mariposas de mi vientre.

A una la oí llegar como el murmullo de las olas del mar.

Otra brotó inesperada de la fértil tierra bajo mis pies descalzos.

Y al mirarles a los ojos, siento que a ambas las conozco desde antes de nacer.

Como de otro sueño más largo y cierto que esta vida.

 

A las dos las quiero libres.

Libres de todo aquello que ensombrezca sus ideas luminosas,

de todo aquello que castre su instinto sabio.

Que nada les amarre los pies ni los cabellos.

 

La mayor, a sus tres años, quiere ser doctora,

para ayudar y curar a todos: mujeres,  hombres, bebés, ancianos…

También es un hada. Sabe transformar los enfados en bolas de papel

y se los da de comer a un monstruo que vive en el armario de los libros.

 

La pequeña tiene un cuerpo de ocho meses y una tenacidad de cien años.

Se ríe a gritos locos, puede ver la música con los ojos y silabea con timbre ronco,

como de bichito salvaje, descifrando esas palabras que le nacen parecidas a las mías.

 

Yo tengo dos hijas y me da miedo que las engañen, que les digan que no pueden,

que las hagan caer en trampas retóricas y culturales.

Yo me comprometo a luchar toda la vida,

A preservar como una esfinge ese amor propio que les intentarán arrebatar,

guardarlo en reserva y regarlo cada día,  para que pueda renacer de nuevo

cuando llegue el invierno, si es que llega.

Todos los inviernos que nos traiga esta vida juntas.

 

Y vuestro hermano, será libre también de vuestra mano,

Juntos inventaréis nuevos versos para llamar a la justicia, siendo iguales,

niños y niñas, de leche y de sangre,

diferentes sólo en los colores del alma.

 

Yo no quiero hijas mías, gritar “que viene el lobo”, quiero que corramos junto a ellos, como dijo una sabia mujer.

Correremos por la montaña, dormiremos en las grutas y nos columpiaremos en el aire de las estaciones.

Y que nadie ponga muros a vuestro caudal interno, a vuestro placer ni a vuestro cuerpo.

Mariposas de mi vientre, crisálidas del cosmos.

El fuego es vuestro, el aire es vuestro, el agua es vuestra.

 

Y la tierra, hijas mías.

 

Share Button

2 Respuestas

  1. Muy bonito Yolanda. Eres una estupenda escritora.

Dejar una opinión